aúlla gemidos
mirando la noche y
la luz que brilla en el mar
copiando escenas de películas
porque no escribió la suya ni lo contenta,
...mi lobo.
tres perros grises
salvajes pero de ciudad
lo cojen
lo violan mortificándole la saliva
encienden el placer diverso
modifican sus protuberancias
amarran la locura a un velero
la largan al mar
lleno de anguilas
y como robando un caramelo
arrancan
de su mirada
de su cara
de su boca:
la sonrrisa..
las ganas de andar
apenas cae un poco de lluvia
húmeda como aquella noche de un otoño con gusto a invierno,
de mayo
los recuerdos asustan sigilosamente
envueltos en neblina
y desconfío cerebros
de mi lobo
él anda suelto adentro mío
buscando amor
pero a él lo amaron mal
algo de polvo de ladrillo y cemento y sangre roji-marrón
habrá quedado entre sus dientes filosos casi blancos
entre su garganta y la voz
se la pasó escuchando oídos necios y violentos
a menudo
cuando mi alma se fusiona y aflora
y la luna me llama al abrazo silencioso
con tu espalda
cuando toco delicadamente
tus piernas
cuando apreto con deseo tus nalgas
a menudo
el hombre de la capa blanca
aquel que usaba sombrero de mago
y manoteaba conejos con tanta facilidad..
se hace olvido...
y viaja!
-como bruma y viento-
hacía la perdición.
mi lobo
ese animal lleno de lagrimas y rasguñones
muerde
con pasión y lujuria
con ternura y miedo
mi ropita de hombre grande
desparrama, con la cabeza en otra cabeza, mis juguetes!
cuando soy él
y él soy yo
cuando bajamos los hombros y el silencio y la música se entrelazan
solo en ese momento armonioso entre los grises y el color
cuando mi respiración se camufla con el aire
y estacionan todas la estaciones delante de mis ojos oscuros y delineados
solo en ese momento...existimos!
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